#TierraDeSal: Los retos del PRI poblano Por Mayra Sánchez García

#Por Mayra Sánchez García

Luego de la estrepitosa derrota que sufrió el priismo nacional y entre ellos el poblano, varias son las causas que debemos someter a una profunda reflexión.
¿Qué debemos afrontar, refundación o restructuración?

Ambos vocablos llaman a un volver al pasado -al utilizar el prefijo “re”-. El primero, refundar, es evocar al llamado para volver a los orígenes, a los principios básicos y evidentemente adaptarse a los tiempos que vive el priismo nacional. Sin duda alguna, con la incorporación de nuevas estructuras.

Si se respeta el ejercicio democrático; se deben enarbolar acciones sustentadas en el análisis profundo de; primero, la situación que atraviesa el revolucionario institucional en todos los ámbitos políticos y su intersección como gobierno y, segundo, desde ese análisis FODA trabajar una profunda y realista propuesta de nueva “visión de futuro”.

Ahora bien, si hablamos de restructuración, la acepción es un muy “corta”; evoca trabajar con lo que se tiene, y, sin duda alguna la estructura del priismo necesita un urgente refresh y la incorporación democrática de todos los actores políticos.

Si bien es cierto que con la llegada de Claudia Ruiz Massieu al frente del CEN, inicia esta recomposición con miras al inicio del relevo de la dirigencia nacional 2019-2023; se vuelve necesario y urgente un reacomodo de fuerzas al interior del CEN y de los comités estatales. Pues con la derrota a cuestas, las actuales dirigencias NO son candidatas a ser generadores de confianza, la palabra derrota o traición pareciera la tienen tatuada.

¿Y el PRI poblano?
El priismo nacional, empezará su proceso de renovación de la dirigencia y, así como lo rezan los estatutos, está en puerta la renovación de las dirigencias de los comités estatales.
Si bien es cierto que el ADN del PRI, aún representa sensibles números en todo el territorio poblano y el PRI sigue siendo referente en todo momento político que vive nuestro estado; hoy, los priistas, debemos volver la mirada para fortalecer un partido de puertas abiertas, incluyente democrático, donde la primera y única causa sea el equilibrio sensible y democrático de fuerzas al interior del instituto político.

Es de conocimiento de algunos que, existen grupos que se han refundado – o refundido, no lo sé- en el movimiento de regeneración nacional poblano y otros voceros o defensores de coaliciones de derecha.




Entonces ¿Qué necesita el PRI?
El PRI, necesita volver a creer en él, en las causas que le dieron origen, enarbolar los ideales que le dieron rumbo,

El PRI obligatoriamente debe estar cerca de la militancia.

Lo digo claramente EL PRI NECESITA APRENDER A SER OPOSICIÓN; una oposición sensata, no entregada, ni de comparsa.

El PRI necesita caminar con la cabeza erguida y renacer desde la base, donde se escuchan las verdaderas voces de la militancia.

El PRI necesita ser totalmente democrático; ser un instituto político donde no haya priistas de primera, ni de segunda;

El PRI necesita ser el sitio donde vibre la frase “todos somos PRI”.

El revolucionario institucional necesita fortalecer el vínculo con la de sociedad civil; el papel de este tercer sector se vuelve sumamente importante, pues son los ciudadanos quienes, con el conocimiento real de las necesidades sociales pueden guiar y refundar el quehacer político. Cabe recordar que son los ciudadanos organizados los que históricamente han fortalecido los movimientos revolucionarios de este siglo XX.

Los retos.
Hoy es momento de ser incluyente, de volverse autocríticos, es momento de exigir espacios donde se revisen los temas ideológicos, los temas coyunturales que le duelen a nuestra sociedad y al partido y desde ahí, es momento de dar la oportunidad a la universalidad de pensares.

Las estructuras del priismo pareciera que están totalmente colapsadas y, no es tiempo para quejas, ni para llanto, mucho menos es tiempo para ir a una cacería de brujas o de “traidores” -el que esté libre de pecado arroje la primera piedra- pues tan traidor es el uno como lo es el otro.

Tampoco el PRI de Puebla necesita fanfarrones ni tampoco de los grupúsculos que cuestionan de formas incoherente y violenta a la verdadera militancia, a quienes ignoran y a quienes marginan – son los de a pie, los que sudan la camiseta, los que caminan y los que festejan o lloran las derrotas- Ellos son a quienes nos debemos.




El PRI lo que menos necesita es un terrorismo interno donde se exhiba y “sancione” a quienes ven con objetividad los hechos pasados y a quienes se han vuelto voces críticas.

Bajo este orden de ideas, concluyo diciendo que, el priismo nacional necesita un verdadero ejercicio democrático, adoptar una posición crítica y reflexiva y desde ahí, volver a enarbolar las causas populares sustantivas.
Al tiempo.

@mayrusmayrus7
@Divandelamujer
@urpuebla

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