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Fecha:
19 de Diciembre de 2008.
Hora de Publicación:
00:06 horas.
12 por ciento de la población mundial
padece Diabetes Gestacional
· Las latinas, predispuestas por la
alimentación rica en carbohidratos, sostuvo el académico de la Facultad
de Medicina de la UNAM, Alejandro Rosas Balan
· Otros factores de riesgo son la
edad, la obesidad, un embarazo múltiple, y antecedentes familiares de
primera línea, precisó
· Si al término de la gestación no se
modifica el estilo de vida, pueden padecer la enfermedad en los
siguientes cinco años, destacó
Boletín/Proyecto 5
D.F., México.- Entre
ocho y 12 por ciento de la población mundial, de 25 años o más, padece
diabetes gestacional. En México, aunque no existen datos sobre la
prevalencia, se sabe que es frecuente, por la predisposición de los
latinos debido principalmente, a una alimentación rica en carbohidratos,
advirtió el académico de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM,
Alejandro Rosas Balan.
El
especialista en biología de la reproducción explicó que el padecimiento
deriva de un trastorno en el metabolismo de los carbohidratos, que se
presenta en pacientes preñadas con factores de riesgo como raza, edad, y
otras condiciones como embarazo múltiple, obesidad y antecedentes
familiares de primera línea.
Precisó que
por lo general se detecta a partir de la semana 13 de gestación, pues en
esa etapa la placenta genera hormonas –estrógeno, cortisona,
progesterona y lactógeno placentario–, que predisponen la aparición de
la enfermedad.
Existen
varias formas de detectarla y la más común es la prueba del tamiz, que
consiste en administrar a la paciente una carga de 50 gramos glucosa,
con 250 mililitros de agua. Si el resultado arroja valores de 130
miligramos o más, se recomienda hacer una curva de tolerancia, en la que
se da una toma, en ayunas, de 100 gramos de glucosa en 250 mililitros de
agua.
Se toman
muestras cuando haya transcurrido una, dos y tres horas; si salen más de
dos resultados alterados, se determina el padecimiento. Asimismo, si el
valor del primer tamiz es por arriba de 180 miligramos, ya no se hace la
curva y se diagnostica diabetes gestacional.
Aunque los
valores salgan normales en la semana 13, se debe repetir la prueba entre
la semana 24 y 28, pues es cuando las hormonas encuentran su pico de
producción y, por lo tanto, hay más predisposición, alertó el médico
certificado por el Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia.
Es
importante subrayar que si una paciente sufre el padecimiento y lleva un
adecuado control mediante dieta y tratamiento, la evolución del embarazo
puede ser normal; no obstante, la falta de cuidados puede desarrollar
alteraciones o patologías, tanto en la madre como en el producto,
destacó.
Una de
ellas, puntualizó, es la procreación de bebés macrosómicos (grandes),
que en la población mexicana serían de 3.8 kilogramos; otra es el
aumento en la cantidad de líquido amniótico y trastornos metabólicos al
momento del nacimiento, como hipoglucemia, hiperglucemia (disminución o
elevación del azúcar), o hipocalcemia (disminución del calcio en la
sangre).
En
ocasiones, abundó, la adaptación del pequeño fuera del útero puede ser
tardía, al tener problemas para respirar porque los pulmones no se
desarrollaron de manera adecuada.
Cabe
mencionar que las alteraciones en los electrolitos como la hipocalcemia
y la hipomagnesemia se controlan con soluciones intravenosas y, por lo
general, se corrigen de manera rápida, de modo que después de 24 ó 48
horas, los niños pueden estar con sus madres, precisó el miembro titular
de la Asociación Mexicana para la Reproducción.
De acuerdo
con la curva de tolerancia a la glucosa, se puede clasificar a la
diabetes gestacional como A1, A2 y B. Esta tipificación sirve para que
los médicos sepan qué pacientes tienen mayor probabilidad de desarrollar
la enfermedad, una vez que se resuelve el embarazo; así, al término del
puerperio, se recomienda una nueva curva de 75 miligramos de glucosa,
con 100 ml de agua, para determinar las posibilidades de padecerla en
los cinco años siguientes, comentó.
Sin
embargo, si las pacientes no modifican su estilo de vida, de igual
manera pueden sufrirla, de tal modo que las de tipo A1 tienen un 22 por
ciento de probabilidad; las de tipo A2, 44 por ciento, y las de tipo B,
80 por ciento, refirió.
En cuanto a
la situación del bebé, ésta depende de las características del
nacimiento; si la madre estuvo controlada, su hijo tiene menos
posibilidades de registrar peso excesivo y, por ende, los riesgo son
mínimos; si es macrosómico, el peligro se acrecienta.
Una
paciente descuidada aumenta de peso en forma excesiva, adquiere
infecciones urinarias y vaginales, y puede tener un parto pre término o
desarrollar preclampsia. Así, el tratamiento de primera línea será el
cambio en el estilo de vida.
Si no existe contraindicación, se recomiendan de 10 a 15
minutos de caminata después del desayuno, comida y cena; así como una
dieta adecuada, que se calcula tomando en cuenta el peso y la talla de
la madre. Si aún así los valores de glucosa sobrepasan los parámetros
normales, se aplica insulina de vida intermedia y de acción rápida,
concluyó.
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