DE CONSULTAS POPULARES Y EL PUEBLO SABIO

-PREGUNTEMOS AL PUEBLO…
-¿Y SI SALE MAL…?
–AH, ENTONCES…YO NO FUÌ, FUE TETÈ…

Hoy 25 de octubre de 2018 da inicio una faceta que quiere implementar el gobierno electo de Andrés Manuel López Obrador, el uso de instrumentos democráticos como en este caso La Consulta Popular, veamos sus riesgos porque sus beneficios ya se encargaron los funcionarios electos de repetirlos hasta el cansancio sin embargo, no comentan nada acerca del riesgo de caer en “consultitis, referenditis o plebiscitis “.

La frase: “el pueblo es sabio” puede indicar un falso juicio sobre lo que se cree comúnmente, ya que ninguna nación en el orbe está conformada de manera monolítica, y por ende no todos los integrantes de una determinada sociedad tienen el mismo conocimiento y capacidad de razonamiento sobre los mismos temas. En el mundo existen tantas verdades como realidades se viven de manera individual y comunitaria y esto da como resultado que lo que para unos sea “sabio” o benéfico no lo sea para otros integrantes de esa misma sociedad o incluso sociedades de otra región hemisférica. Lo que nos ocupa son las señaladas diferencias en lo que a visiones políticas corresponde.

Específicamente en nuestro país tenemos diferencias muy marcadas en múltiples aspectos tangibles e intangibles de nuestra forma de vivir, por ejemplo el norte con un concepto de riqueza a base de esfuerzo y trabajo duro, el centro con una medianía de ingresos para obtener lo necesario para vivir, pero siempre en la incertidumbre de poder perder el patrimonio debido a alguna contingencia; y el sur de la nación con una lacerante e indigna forma de vida, una región abatida por la pobreza, donde se lucha por obtener lo apenas mínimo necesario para sobrevivir al día a día.

Lo señalado en el párrafo precedente es consecuencia de las fallas mostradas en el abatimiento de la pobreza y las acciones públicas de corrupción por parte de los gobernantes pasados y en turno que han dado como resultado un desatado desorden social, manifestado en una clara desobediencia civil, una enorme incredulidad en las autoridades y que culminó en la enorme ola de violencia criminal que vivimos actualmente.

Es por eso que los gobiernos federales, estatales y municipales que regularmente habían venido manejando la administración pública fueron desplazados en su mayoría por un movimiento popular que venía germinando desde hace aproximadamente dos décadas, encabezado por un líder no carismático, de parca fluidez en el habla para expresarse pero que supo exponer las fallas de los gobiernos en turno con un lenguaje llano y coloquial, presentándose en las plazas públicas de ciudades pequeñas y de los municipios más recónditos en la república, donde precisamente la pobreza se “respiraba”, este personaje estuvo criticando, una y otra vez, esa forma opulenta en la que viven la mayoría de los políticos “nuevos” e inclusive muchos de ellos ya generacionales que han creado rancios cacicazgos en regiones extensas, éstas regiones centro, sur y sureste de la nación mexicana fueron el caldo de cultivo propicio para dar lugar a un movimiento popular y pacífico (pero verbalmente violento e incomodo en sus señalamientos de corrupción) llamado de “Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA”. Este movimiento coronó sus aspiraciones políticas el primero de julio del año dos mil dieciocho.

Ahora bien, el hecho de que éste líder y gente que le rodea, con el fin de apoyarle en el gobierno constitucional que tendrá lugar a partir del primero de diciembre de este año haya llegado con “el aval” de más de treinta millones de votos en la elección pasada del primero de julio no quiere decir que se le entregó el destino de México y los mexicanos en sus manos sin cortapisas ni reservas. Para entender las mencionadas reservas es necesario hacer la diferencia en tres grandes grupos de votantes, el primero es el que votó por castigo a los gobernantes en turno, resultado de sus públicos actos de corrupción, por las ineficiencias de sus programas de gobierno y por su indiferencia hacia los más desprotegidos. El segundo grupo porque aparte de MORENA no había otras opciones, ya que las existentes estaban igualmente dañadas en su imagen como lo fue el caso del candidato Ricardo Anaya del PAN y el forúnculo de bacterias que resulta ya el “grupo de la Revolución Democrática”. El tercero y sin duda el número más importante de votantes lo hizo a favor de MORENA porque el resultado de tantos años de convencimiento tuvo como consecuencia la incondicionalidad de millones de votantes a favor del Licenciado Andrés Manuel López Obrador, este trabajo de décadas promovió la imagen de un político honesto que “entiende al pueblo”, que está “a favor de los pobres” y que “gobernará con el pueblo”.

Es ahí en esta última frase del párrafo anterior donde se debe tener cuidado extremo, porque ése es el punto de partida para probablemente armar un escudo exculpatorio o de deslinde en un gobierno populista. Éste tipo de gobiernos cuyos ejes y acciones los toman a partir de decisiones “sabias del pueblo” y cuya legitimidad se la dan a través del uso de instrumentos como consultas, plebiscitos y referendos es como intentan dar la idea de un “poder del pueblo” o democrático; y es en base a este concepto tergiversado de Democracia, como involucran que es “el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, el que toma las decisiones (populismo puro), y como es “el pueblo” y “el pueblo nunca se equivoca porque es sabio” si acaso llega haber fracasos en los objetivos y acciones de gobierno, debido a circunstancias externas, a incapacidades de personal o a inviabilidad de proyectos, es entonces que los gobernantes se exculparán a sí mismos, deslindándose de cualquier responsabilidad con el discurso de que el fracaso de tales transformaciones, acciones o proyectos de nación son resultado de lo equivocada que estaban las decisiones tomadas por el pueblo mismo, o sea que le echarán la culpa al pueblo por haber decidido mal.

Es común que los ciudadanos llegados al poder con tanta votación a su favor como el caso del C. Andrés Manuel López Obrador ubiquen su gobierno sobre la directriz de la popularidad y que para mantenerse “popular” muchas de las personas que trabajan para él busquen mantener esa popularidad, y por eso realicen u omitan acciones que no comprometan esa popularidad y así mantener “contento al pueblo en general”. El no comprometerse como lo manda la Constitución General de la República en acatar, respetar, cumplir y hacer cumplir la ley (en los aspectos social, económico y de estado de derecho) es un riesgo que puede colocar a la nación al borde de un problema social muy grave, incluso más grave que el que se vive actualmente, ésta problemática social se puede ver empeorada por una crisis económica que origine una mayor descomposición social en la nación pudiendo dar esto lugar a movimientos sumamente violentos.

Es sano y necesario dar participación (a través de instrumentos democráticos) a la población en las decisiones del gobierno que iniciará el primero de diciembre de éste año, pero por ningún motivo se puede abusar de éstos instrumentos de la Democracia para trasladar la responsabilidad de los resultados de las decisiones convertidas en acciones de gobierno a la población.

Los gobernantes deben tener las capacidades profesionales y si acaso no es así, entonces tienen los recursos económicos para contratar gente capacitada que labore en la Administración Pública de la Nación y que tome las decisiones correctas y no andar consultando todo, porque lo que sí es una obligación inherente a sus cargos e investiduras es asumir las responsabilidades y los costos políticos necesarios de los resultados de las acciones de los gobiernos que encabezan.

Esperemos que no nos suceda lo que en otras naciones del orbe, que el llevar todo al extremo de que “el pueblo decida” y la consecuente falla de esa política terminemos con un gobierno que se deslinde de sus responsabilidades inherentes al cargo alegando que lo que hizo sólo fue “llevar a cabo la decisión del pueblo, pero que al final pues el pueblo se equivocó”. “Nomàs faltaba…” dirían en el rancho.

En otro tema, pues mucho se critico al Gobierno de Núñez por el uso desmedido de recursos, pero tal parece que no es cierto, tenemos ya diez días de nueva administración y nadie ha declarado queja alguna sobre arcas vacías o adeudos pasados, esto hace suponer que alguien en el gobierno anterior hizo muy buen trabajo o en el actual nadie ha hecho cuentas, no se vayan a llevar una sorpresa en la quincena.
Hasta la próxima.

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